domingo, 23 de febrero de 2014

Osasuna castiga al Atlético

El conjunto rojillo supera en todo a su rival en una primera parte perfecta

OSASUNA 3 - 0 ATLÉTICO MADRID

Se habló mucho en la jornada de ayer sobre la alineación del Tata Martino en Anoeta, sobre el poco nivel de exigencia que parecía prever el técnico de un escenario con múltiples precedentes negativos. Pues bien, no fue el del Cholo un error demasiado distinto, tan sólo veinticuatro horas después. En una plaza de enjundia como siempre ha sido el feudo rojillo, Simeone planteó el partido con un dibujo pleno de rotaciones. A Diego Costa, fijo tanto en citas embarradas como en las más lucidas, le acompañaban tres jugadores de ataque marcadamente ligeros y más enfocados hacia la creatividad en estático como Adrián, Villa y Diego Ribas, éste último exhibiendo de nuevo una falta de rodaje considerable. En un recinto en el que las señas de identidad que ha demostrado el Atlético durante toda la temporada suelen ser las directrices para salir victorioso, se mostraron todas ellas ausentes en una primera parte en la que Osasuna apabulló.

Porque no es que el Atlético no tuviera su día. Que también. Es que la primera parte de Osasuna fue primorosa. De manual. Cubriendo todos los aspectos del juego: estrategia, pegada y defensa. El primer gol, obra de Álvaro Cejudo -probablemente el hombre del partido-, fue un gancho directo a la mandíbula del cuadro rojiblanco. El primer córner de la noche demostraba una perfecta ejecución de Osasuna en la estrategia, basculando a toda la defensa hacia el palo corto, y dejando al cordobés solo para fusilar a Courtois. No habían transcurrido diez minutos y los colchoneros ya remaban cuesta arriba contra lo que más les cuesta: su propia medicina.

Jugaba Osasuna como de memoria, con una soltura impropia de un equipo de mitad baja de la tabla, y el Atlético no exhibía orgullo, más bien sesteaba. En esas, los de Javi Gracia sacaron a relucir su pegada escondida. No llegan los navarros en esta temporada a la media de un gol por partido, pero Armenteros se vio con la confianza de, tras recuperar un balón en tres cuartos de cancha, sacar un zurdazo inapelable desde veinte metros directo al palo derecho de la portería rojiblanca, más ajustado imposible. Allá donde ni Courtois llegó. Quedaban noqueados los visitantes, y Osasuna llevaba el partido a su zona de confort, propiciando la tarjeta amarilla para Mario Suárez -e incluso buscando durante unos minutos con insistencia la segunda-, y en volandas de una afición siempre presente y siempre caliente que estaba viviendo una gran noche.

Pasaban los minutos y Osasuna sujetaba perfectamente al Atlético. Hubo incluso un tramo de diez minutos en el que los rojillos dieron un cómodo paso atrás y pareció que cambiaba el tono del encuentro. Pero fue un puro espejismo. Porque justo en ese momento, justo cuando el Atlético intentaba creer, aún sin demasiada fe, en que un gol podía amarrarle al partido antes del descanso, Osasuna volvió a desplegar un ejercicio de ataque apabullante con un contragolpe orientado desde la banda izquierda finalizado con un cabezazo matador, abajo, de Roberto Torres.

Al descanso el Atlético ya era un cadáver. Las salidas de Koke, Raúl García y Arda no dieron electricidad a una contienda que los de Simeone ni amenazaron con voltear. Osasuna disfrutó todo un segundo tiempo en casa de una ventaja de tres goles ante uno de los líderes del campeonato, y el Atlético se tiró todo ese período, en vez de intentando una machada, pensando en cómo narices encarar el match-ball del próximo fin de semana ante el Real Madrid. Si caen, serán dos los partidos de distancia con el liderato. Asunto serio.

Andrés Fernández y Diego Costa, en un lance con el juego parado. EFE

No hay comentarios:

Publicar un comentario