domingo, 2 de marzo de 2014

El Madrid sobrevive al Calderón

Los rojiblancos acarician la victoria en un choque con alternativas de principio a fin

ATLÉTICO MADRID 2 - 2 REAL MADRID


Se preveía el derbi de esta tarde en el Vicente Calderón como un duelo de alta tensión. Con los dos equipos en lo más alto de la clasificación, el envite era una prueba de fuego para ambos. Y para el Atlético, aunque esa mastodóntica y quién sabe si posible empresa que es ganar la liga a Madrid y Barça no es su objetivo inicial ni lógico, suponía mucho más daño matemático la derrota. No han perdido en su feudo los rojiblancos en todo el año, y Ancelotti conocía bien el dato y advertía de ello en la previa. De nada valía el enfrentamiento copero previo que vivimos hace un mes. El Calderón iba a apretar mucho, con lo que el Madrid tenía que intentar imponer su ley. El comienzo del choque fue perfecto para los blancos. En un córner que ni Delgado Ferreiro ni el asistente señalaron hasta que Di María colocó el balón en la esquina, el argentino, tras una estratégica combinación en el pico del área, dibujó un perfecto centro a la espalda de la defensa que Benzema sólo tuvo que empujar. Sólo tres minutos y el Madrid se ponía por delante. Parecía el guión de tantos y tantos derbis.

El Madrid tenía, entonces, el partido donde quería. Pero este Atlético no es el mismo, y mientras quizás en otras ocasiones el golpe psicológico hubiese sido insalvable, los de Simeone no se descompusieron y empezaron a crecer a base de empuje de su afición. Con una defensa perfectamente asentada y la sempiterna intensidad que ha caracterizado al Atlético en sus grandes partidos, cambió el viento en contra y comenzó a creer. En los primeros 20 minutos del partido hubo auténtica electricidad en el césped. Todo balón era una guerra y nadie estaba relajado. Para cuando el primer período había llegado a su ecuador el Atlético ya olía a gol. Y casi lo encuentra cuando Sergio Ramos zancadilleó a Diego Costa dentro del área, sin falta según el colegiado. Poco después, con el Madrid agazapado atrás esperando un contragolpe mortal, Arda se paseó por la frontal del área con la suficiencia de los jugadores distintos, esperando su momento, y cuando todo el mundo basculaba hacia el lado opuesto, él vio a Koke libre de marca. El canterano recibió y empaló la pelota abajo, inalcanzable para Diego López. Volvíamos al principio.

El plan del Madrid en ese momento fue resistir al subidón psicológico que se había generado en los colchoneros, y no fue capaz de conseguirlo antes del descanso. Los de Ancelotti, muy cuajados en este tipo de situaciones, intentaban sostenerse y lo conseguían con un omnipresente y esencial Xabi Alonso, desde la destrucción del juego -las faltas tácticas del tolosarra son una constante que rara vez provoca tarjeta- hasta la construcción. Mientras Modric deambulaba más anulado que de costumbre por Mario Suárez, Xabi se multiplicó. Eso le valió a los visitantes para mitigar el peligro hasta el filo del descanso, cuando Gabi, en una jugada con apariencia de ensayada pero con una resolución nada previsible, conectó un seco derechazo desde 35 metros que se coló por la escuadra derecha de Diego López, que veía sorprendido como, pese a sus casi dos metros de altura, el balón irrumpía en la red.

A la vuelta del descanso la contienda siguió donde la habíamos dejado. Los del Cholo tenían muy aprendido el camino: intensidad y definición. Por ahí, Diego Costa estuvo apunto de matar el partido en un balón largo a la espalda de los centrales blancos que él cruzó demasiado, y Arda rozó también el tanto en un cabezazo que redimió a Diego López. El Madrid aguantaba y buscaba darle un giro al partido rápidamente, antes de que se les escapara definitivamente. La tensión acumulada se podía apreciar en las protestas visitantes -mención especial para un Pepe que simuló sendas agresiones-, pero pronto un remate cruzado de Benzema y un peligroso lanzamiento de falta de Cristiano que golpeó en el brazo pegado al torso de Gabi, hicieron recuperar a los merengues la sensación de que para cuando al Atlético se le acabara la gasolina, lo cual era previsible, podrían cambiarle el final a la noche con su monumental pegada.

Y eso ocurrió. Con el Atlético fundido, el Madrid dio un paso adelante en el último cuarto de hora, conscientes de que una derrota les complicaba el campeonato soberanamente. Cristiano y Bale comenzaron a dejarse ver y la sensación de peligro aumentó y mucho en el área rojiblanca. La tuvo el galés de cabeza, en un venenoso remate que sacó con reflejos Courtois y, en una respuesta colchonera, Diego Costa vio el suelo por tercera vez en el área madridista, para esta vez recibir tarjeta amarilla. Esto provocó el estallido de Germán Burgos que, absolutamente fuera de sí y sujetado por no pocos integrantes de su banquillo, fue expulsado del terreno de juego, hecho una fiera. Sólo un poco después, en probablemente el único fallo defensivo de Mario Suárez en toda la noche, Carvajal aprovechó la ocasión para llegar hasta la línea de fondo y fabricar un pase de la muerte al corazón del área que acabó en los pies de Cristiano Ronaldo, que con muchísima calidad puso la pelota en la cepa del poste derecho de Courtois, igualando la contienda. Al Atlético no le quedaban fuerzas, y el Madrid pudo incluso sacar más botín de su visita, con un disparo de Modric desde la frontal que se marchó alto. A los de Ancelotti el punto les vale para mantener la distancia con su vecino y continuar líder en solitario. A los del Cholo la sensación que les dejaba el pitido final era que, con todos sus argumentos sobre la mesa y un trabajo encomiable, no les había bastado para vencer a su eterno rival y colocarse así definitivamente entre los transatlánticos de esta liga de dos que, de momento, sigue siendo de tres.



Koke se dispone a chutar en el primer gol del partido. AS

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