SEVILLA 0 - 2 BETIS
Hasta hace bien poco, la Europa League era una molestia para el Betis. Conseguido el billete en un brillante curso pasado, las constantes penurias del presente hacían que la segunda competición continental pareciera un engorro para los béticos más que una motivación extra. El combinado ahora dirigido por Gabriel Calderón, colista en la liga, superó contra todo pronóstico su cruce contra el Rubin Kazan y se plantó en el sorteo de octavos de final, donde el azar decretó que justo este año iba a darse el primer derbi sevillano en la historia de las competiciones europeas. Parecía más un drama innecesario que una ocasión para reivindicarse. Los antecedentes directos no eran ni mucho menos halagüeños, y el Sevilla, colocado en la lucha por plazas europeas en la competición doméstica, se frotaba las manos.
Buscaron los de Emery colocar la situación de cara cuanto antes. A los quince segundos, de hecho. En un comienzo eléctrico que recordó a aquel reciente derbi liguero que dejó un golazo de Reyes al primer compás, Carlos Bacca se plantó en el pico del área dispuesto a ajusticiar a una de las dos principales variantes que presenta este renovado Betis de las últimas semanas: Adán. El mejoreño desvió el disparo del colombiano, cambió el guión del partido y se comenzó a erigir en la figura visitante. La otra variante del Betis actual es Leo Baptistao. Recordando a su versión más punzante, la que vimos en Vallecas la pasada temporada, a partir de sus movimientos entre líneas comenzaron a crecer los verdiblancos -ayer verdinegros- hasta que ese crecimiento se reflejó en el marcador justo antes de cumplir el primer cuarto de hora. Juanfran, muy activo toda la noche, ponía un peligrosísimo centro al área pequeña que el brasileño, perfectamente colocado, cabeceaba con violencia a la red sin que Beto pudiera hacer nada. El portugués había protagonizado la polémica de la previa, al ocupar la portería del Sevilla a pesar de que Unai Emery había asegurado al canterano Javi Varas que él jugaría la competición europea.
Se presentaba un escenario absolutamente inesperado, con un gol en campo contrario que multiplicaba las opciones del Betis. El Sevilla, en cualquier caso, lejos de amilanarse, comprendió que el partido necesitaba un vuelco y centró sus movimientos en tres cuartos de cancha en sus dos hombres más peligrosos: Reyes, que en estos partidos se crece, y sobretodo Rakitic, el mejor jugador de las filas sevillistas con bastante diferencia. El croata es ahora mismo la principal arma ofensiva de los de Emery, pero su compromiso defensivo impresiona. Su despliegue reactivó a todo el cuadro local, y en ese momento el partido entró en su fase más intensa. Las ocasiones se sucedían, sobretodo contra la portería de Adán, que siguió completando una primera parte de ensueño mostrándose seguro ante Bacca, primero, y haciendo una descomunal parada con el pie izquierdo en un uno contra uno con José Antonio Reyes a cinco minutos del intermedio. El Betis no dormía, al contrario, de hecho apunto estuvo Cedric de subir el segundo al marcador en un cabezazo que exigió a Beto. En la contra a esa jugada, como ejemplo de la velocidad en aquel momento del partido, Vitolo tuvo el empate en sus botas tan sólo unos segundos después, en un desmarque perfectamente leído por Reyes. La pelota besó el lateral de la red.
Llegó el Betis al descanso por delante, y con la sensación de que lo peor podía haber pasado. Lo intentó Emery, no obstante, metiendo más dinamita arriba con Gameiro. El francés se encuentra en una impactante baja forma, y sólo tuvo una ocasión clara que fue incapaz de aprovechar, rematando en semifallo. Esa jugada llegó justo a continuación de otro aviso del Betis, con un remate cruzado del hiperactivo Leo que tapó Beto. Seguía el Sevilla obligado a llevar la iniciativa, pero las combinaciones no eran tan efectivas y los nervios entraban en escena, más aún cuando Salva Sevilla, que había sustituido diez minutos antes a un sorprendido y desaparecido Rubén Castro, controló en la frontal, no se lo pensó y chutó con muchísima intención poniendo el esférico en el lateral de la red. Por dentro. El Betis había incenciado oficialmente la eliminatoria, restando menos de media hora del partido de ida.
A partir de ahí el partido se cargó de brusquedad -en cualquier caso no tanto como para el ataque de árbitro que tuvo el turco Cakir, decidiendo añadir seis minutos al tiempo reglamentario-, y entró en un ritmo cortado que favorecía claramente al Betis. Los de Calderón jugaban con el tiempo, mientras el Sevilla se enojaba con los elementos, como muestra el ex-internacional Fernando Navarro sacando a las asistencias sanitarias del terreno de juego a empujones. No fue capaz el cuadro sevillista, ni siquiera en los seis minutos extra, de ajustar la eliminatoria, y el Betis, mientras sigue echando cuentas en casa a la voz de "sí se puede", se exhibe por Europa haciéndole un siete a su eterno rival. El fútbol es así.
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| Leo, Jordi y Caro corren a felicitar a Salva Sevilla tras el gol de este último. AFP |

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