SPORTING DE GIJÓN 0 - 0 REAL MADRID
Volvía el Sporting de Gijón a la primera categoría del fútbol español tras tres años de ausencia, y con él El Molinón, uno de esos feudos norteños con ese componente británico que tanto viste a este deporte, con una afición que rara vez falla a su equipo, aún menos en una cita de enjundia. Y desde luego que esta lo era. Además del mencionado retorno, este era ni más ni menos que contra todo un Real Madrid. Gijón se puso guapo y se arremangó, todo a la vez.
Porque el equipo que presenta esta temporada Abelardo es básicamente el puñado de chavales de la fábrica de Mareo que consiguieron la heroicidad de obtener el ascenso directo el curso pasado, con contadas excepciones como el paraguayo Sanabria, ayer saliendo de inicio. Enfrente estaba el tampoco excesivamente renovado Real Madrid de Rafa Benítez, con la inclusión del penúltimo innecesario fichaje blanco Danilo por el canterano Carvajal en el once. Con Benzema ausente por lesión, el puesto de nueve recayó sobre Jesé y un más rodado Isco le ganó la partida a James para comenzar el campeonato.
Al ritmo acelerado previsto comenzó el partido, con numerosas imprecisiones por parte de los dos bandos en los primeros minutos, en los que destacó un hiperactivo Gareth Bale, con la libertad de que le ha dotado Benítez en la pretemporada, compartida con Isco y Cristiano. Por momentos era difícil definir quién de ellos jugaba pegado a qué banda y quién por el centro. La defensa sportinguista sufría para ubicarse, sobretodo cuando el galés, quien parecía poseer más inspiración en el primer período, recibía el esférico con metros por delante. En una de esas, Modric le tiró un milimétrico balón en profundidad que el de Cardiff, tras regatear a Cuéllar, acabó mandando al lateral de la red. Se erigía imprescindible el mediocentro croata con el paso de los minutos en la circulación del Madrid, en contraste con el poco peso que tenía Toni Kroos en la noche.
No había tregua, y el partido no sufría pausa alguna. Cristiano, desaparecido al principio, desacertado más adelante, ponía por primera vez su sello al partido con un disparo lejano marca de la casa que atajaba Cuéllar, especialmente sobrio anoche. En torno a la media hora de juego, a lo largo de un minuto acontecían dos jugadas que pudieron marcar el devenir del encuentro. Primero Lora, en segunda instancia tras recoger un rechace de Marcelo, algo inconsistente, ponía un centro medido a la cabeza de Sanabria, que estrelló con un violento testarazo la pelota contra el travesaño de Keylor Navas, que sólo pudo ver el conato de gol fantasma, aunque parece que la circunferencia del balón no terminó de superar la línea de gol. Inmediatamente después, en el consiguiente contragolpe, Cristiano Ronaldo se adentraba en el área local sujetado del brazo por Sergio Álvarez, ante lo que el portugués no dudó en dejarse caer y reclamar pena máxima. El contacto existió, pero Estrada Fernández no señaló los once metros y el marcador no se movió antes del descanso.
La segunda parte, pese a comenzar con una clarísima ocasión de cabeza de Sanabria, se fue convirtiendo con el paso de los minutos en un asedio del Madrid y en una conmovedora defensa del Sporting. Luis Hernández y Bernardo se anticipaban a todos los balones, anulando a un intrascendente Jesé, que acabó sustituido por James, el cual le dio otro aire al ataque blanco. De sus botas nacieron las mejores opciones madridistas del segundo período, finalizadas por un desafinado Cristiano, primero de cabeza y luego en ligero fuera de juego. El portugués más tarde volvía a probar al Pichu Cuéllar desde larga distancia, esta vez obligándo al emeritense a lucirse. El banquillo del Sporting aportó oxígeno defensivo con la incursión de Rachid y Álex Menéndez y Benítez dio entrada al recién incorporado Kovacic en lugar de Isco y, ya a falta de pocos minutos, a Carvajal por Danilo, el cual había cuajado un gran encuentro. Recursos insuficientes para desnivelar la balanza la noche en la que El Molinón se reencontró con la musa de su archiconocido single "Así gana el Madrid". No fue así esta vez. Los gallus resistieron.

Aterrizo aquí gracias al altavoz de Igor Paskual y después de ver el emocionante empate a cero entre Arsenal y Liverpool. Y volveré a hacerlo muchas veces más, me temo. Bien hallado.
ResponderEliminarExhibición de Cech y Mignolet en el Emirates ayer, la temporada ha comenzado llena de apasionantes empates a 0! Pronto escribiré algo sobre la Premier. Muchas gracias por tus palabras :)
EliminarGallus que es???
ResponderEliminarGallus que es???
ResponderEliminarDepende un poco del contexto, pero gallu, en Asturias y asturiano, se utiliza normalmente para llamar cariñosamente a alguien (¿Qué tal, gallu? ), pero sobre todo, para destacar la valentía de alguien (Es muy gallu). También podría ser por chulería. Pero creo que en este contexto, este partido y con el par de huevos que demostraron estos críos, destaca su valor y valentía.
EliminarJusto, Ike! :)
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